Gobierno Corporativo: empezar a actuar desde dentro

  • Reputation Institute: “67% de ejecutivos creen que la reputación es una prioridad alta en sus compañías”
  • Las percepciones de los demás no se pueden gestionar
  • Las crisis de reputación vienen como oleadas en todos los ámbitos profesionales

JUAN FERNANDO CAMPOS BULGARELLI.- La reputación “es lo que los demás piensan de ti”.  Esta fue una de las conclusiones que promulgó Ángel Alloza, consejero delegado de Corporate Excellence, el congreso internacional Building Universities Reputation 2018 (BUR18), organizado por la Universidad de Navarra. Esta idea deja claro que la organización es incapaz de gestionar, manipular (buen sentido de la palabra) o cambiar lo que se piensa (percepciones) de ella, por lo que la expresión gestionar la reputación es inválida. Como se mencionó anteriormente, las percepciones no se pueden gestionar, lo que sí se puede gestionar es el buen hacer interno de la organización. A esto se le llama Gobierno Corporativo. En entradas posteriores se recogerán otras conclusiones del BUR18.

La auditora Deloitte define el Gobierno Corporativo como “el conjunto de normas, principios y procedimientos que regulan la estructura y el funcionamiento de los órganos de gobierno de una empresa”.

Su homóloga Ernest & Young (EY), en su informe Ocho claves a tener en cuenta en la gestión del Gobierno Corporativo (2017), menciona que el Gobierno Corporativo “se ha convertido en uno de los instrumentos más efectivos para transmitir confianza a los inversores (…)”. También se concluye que el buen gobierno proporciona “el entorno de control y equilibrio necesarios para reforzar las buenas prácticas empresariales“.

Universidades, ONG o entidades financieras; ninguna se ha salvado de las crisis de reputación

Para llegar a transmitir confianza se tiene que entender que la clave está en gestionar la organización desde adentro. Esto incluye la gestión de prácticamente todo (recursos, personas, estrategias, maneras de trabajar, actividades, presupuestos, entre otras). Se vuelve un aspecto integral que permea a todos los niveles, desde los directivos, pasando por los puestos intermedios, hasta los empleados en general, que por estar en los niveles más bajos no son menos importantes. Cada trabajador es importante, ya que todos emplean lo que saben y tienen (talento) para el beneficio de la organización.

De estas explicaciones se concluye que uno de los componentes principales de la reputación es la confianza, que es ganada por las empresas por su forma de actuar, no por gestionar lo que piensan sus públicos.

Se llega a una época en que la reputación está erosionada. Muchas organizaciones, en distintos ámbitos productivos, han pasado por una crisis de reputación. Actualmente algunas universidades están en crisis, el mundo financiero, incluso las ONG. Estas crisis hacen decrecer la confianza en las respectivas organizaciones.

Cada vez más las organizaciones se dan cuenta de la necesidad de recuperar esa confianza por parte de sus públicos. Según el Reputation Institute, un 67% de ejecutivos creen que la reputación es una prioridad alta en sus compañías, pero solo un 36% de ellos están listos para manejar proactivamente esa reputación. 


Imagen destacada fue publicada por Wendy Corniquet en Pixabay.com y tiene licencia CC0 Creative Commons para uso comercial.

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